Nuestra relacion con la comida

Nuestra relación con la comida: ¿cuándo hablar de un trastorno de la conducta alimentaria?

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La relación que tenemos con la comida no solamente afecta a nuestro organismo por la manera en la que lo nutrimos, sino que también afecta nuestra salud mental y la manera en la que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás.

Como es un tema TAN importante, hoy te trajimos dos expertas que nos comparten un artículo en el que vamos a aprender todo sobre los trastornos de la conducta alimentaria.

Por: Daniela Sánchez Acosta y Sandra Ivonne Pérez Sierra

¿Te preocupas demasiado por controlar tu peso o por cómo se ve tu cuerpo? ¿Has dejado de comer con la intención de disminuir medidas o verte más delgado(a)? ¿Has sentido que no tienes control sobre lo que comes? ¿Sientes que tienes una “mala relación" con la comida? ¿Evitas socializar por el qué dirán? ¿Te dejas llevar por los estereotipos construidos en la televisión y en las redes sociales?...

Si te has preguntado, pensado o sentido así, este artículo es para ti.

Son muchas las personas que se preocupan por aspectos relacionados con los alimentos, el cuerpo, el peso y la imagen corporal. Lo importante es que sepas dos cosas: la primera, es que siempre puedes pedir ayuda con profesionales en Salud Mental y en Nutrición y Dietética -quienes conocen del tema y en conjunto pueden hallar una solución-; la segunda, es que, aunque no siempre se habla de un trastorno o enfermedad mental, si es importante que identifiques cuando tu o alguna persona cercana a ti -tu hermano(a), primo(a) o amigo(a)- puedan tenerlo. Por ejemplo, si alguien come mucho o poco no necesariamente implica la presencia de un trastorno, pues todas las personas tenemos requerimientos de nutrientes diferentes que implicarán qué y cuánto consumir de los diversos grupos de alimentos; el trastorno aparece cuando existe pérdida de control ante la necesidad de comer/ingerir alimentos.

De manera general, un trastorno de la conducta alimentaria es una enfermedad caracterizada por una preocupación sobre el exceso de peso, la ingesta de comida y la imagen corporal, afectando directamente el funcionamiento personal, familiar, social, académico o laboral. Sin embargo, hay muchos tipos de problemáticas que pueden presentarse. Por ejemplo, Susana es una adolescente con restricción de la ingesta, es decir, no consume ningún alimento y evita las bebidas. Su peso es significativamente bajo en relación con otras niñas de su misma edad. Menciona que tiene mucho miedo a engordar o subir de peso, siempre está con pensamientos relacionados de este tipo y evita salidas con sus amigas porque “todos los planes son relacionados con salir a comer”. Susana se ve al espejo como una mujer “grande y corpulenta”, aunque en realidad todas las personas de su alrededor le dicen que está "demasiado flaca". Esta alteración en la percepción de su propio cuerpo y los demás aspectos mencionados son sugestivos/propios de una Anorexia Nerviosa. En el caso de Susana, el tipo de anorexia es restrictivo, ya que no presenta vómito autoprovocado o utilización de laxantes, diuréticos o enemas posterior a un atracón, pero en otras personas puede presentarse este comportamiento y se habla de una anorexia con atracones/purgas. La salud de Susana puede verse comprometida no sólo porque su apariencia cambie (uñas y cabello quebradizo, piel seca y amarillenta, crecimiento de vello en todo el cuerpo) sino también por consecuencias de sus sistemas cerebral, cardíaco, óseo, entre otros.

Por otra parte, tenemos a Mariana. En el caso de ella, se encuentran constantes comentarios negativos hacia su peso o constitución física. Esta sensación la lleva a comer una gran cantidad de alimentos (que la mayoría de las personas no podrían ingerir en el período de tiempo en el que ella lo lleva a cabo). Durante ese episodio denominado atracón, Mariana siente que no puede controlarlo: “no puedo parar de comer, ni decidir qué comer o cuánto comer". Posterior a esto, Mariana expresa un sentimiento de culpa que la lleva a realizar comportamientos compensatorios para no subir de peso como el vómito, uso de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, ayunando o haciendo ejercicio excesivo. Si estas situaciones se presentan al menos una vez por semana durante tres meses, estamos hablando de la Bulimia. Las personas con bulimia pueden verse con un peso promedio, o en algunos casos ser un poco más robustas, ya que a diferencia de la anorexia no se presenta restricción del consumo de alimentos. Al igual que Susana, también existen complicaciones en la salud de Mariana como lo son: dolor crónico de garganta, inflamación en las glándulas salivales del cuello y la mandíbula, y desgaste del esmalte dental debido a los episodios de vómito inducido, problemas gastrointestinales y deshidratación, entre otros.

Pablo, menciona que al igual que Mariana presenta atracones (momentos de comer gran cantidad de alimentos y sensación de no poder controlarlo). Durante este episodio, Pablo siente que come más rápido de lo normal, come hasta sentirse “desagradablemente lleno”, come grandes cantidades de alimentos, aunque no sienta hambre físicamente, prefiere estar solo cuando come para evitar la vergüenza que siente por la gran cantidad de alimentos que consume, y se siente deprimido o avergonzado después de esta situación. Sin embargo, a diferencia de Mariana, Pablo no recurre al vómito u otros comportamientos compensatorios. Simplemente ante esta situación suele sentirse muy mal y culpable. En el caso de Pablo, estamos ante un Trastorno de Atracones y suele presentarse mínimo una vez por semana durante tres meses. Como consecuencias para la salud, es probable que Pablo tenga riesgo de sobrepeso y obesidad que desencadenarán con el tiempo enfermedades tipo crónicas no transmisibles como la diabetes, hipertensión y otras de tipo cardiovascular.

Quizás Susana, Mariana o Pablo sientan que no pueden hacer nada, o se sientan solos viviendo esta situación. Sin embargo, existen profesionales capacitados para escuchar, acompañar e intervenir. Es por ello que, si sospechas de presentar un trastorno de la conducta alimentaria, asistas a una valoración por Psicología y Nutrición, ya que es importante que aprendas a llevar una alimentación saludable (completa, equilibrada, suficiente, adecuada, variada, moderada, segura y por supuesto placentera), tener un peso saludable (no deseado), reducir o incrementar el ejercicio físico (dependiendo del tipo de trastorno), y detener los atracones y las purgas, evitando así las consecuencias a corto y largo plazo generadas por esta enfermedad.

La autoestima es definida como la valoración generalmente positiva de sí mismos, en esta hay que trabajar todos los días, -en querernos y aceptarnos tal y como somos-, pues en la diferencia está la esencia de cada ser humano... La diversidad es enriquecedora y permite que reconozcamos y asumamos nuestros cuerpos en su forma y tamaño, y desmitifiquemos los estereotipos construidos por la sociedad de lo que debería considerarse “normal”, en razón de que muchas personas desarrollan un trastorno de la conducta alimentaria debido a la influencia del contexto social que genera insatisfacción corporal. Ningún cuerpo es igual al otro, y en nuestras manos está cuidarlo, evitar las críticas y ayudar a las demás personas que estén pasando por situaciones como las de Susana, Mariana o Pablo. Para terminar, esto no quiere decir que no podamos alcanzar una versión mejorada de nosotros mismos, por el contrario, es una invitación a que acojamos en la vida todo aquello que nos sume y nos haga sentir mejores. ¡No olvidemos que la diversidad es lo que debe considerarse “normal”!

Recuerda que en nuestro portal encontrarás un consultorio online con la psicóloga de Nosotras. Con ella puedes hablar sobre todos estos temas, para que te aconseje sobre lo que debes hacer y cómo cuidarte mejor. ¡Para Nosotras, Nosotras!

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