¿Cómo tratar los ataques de pánico y ansiedad? Aquí te contamos todo

¿Cómo tratar los ataques de pánico y ansiedad? Aquí te contamos todo

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¿Lista para aprender todo lo que necesitas saber sobre los ataques de pánico y la ansiedad l? Para eso te invitamos al psiquiatra Esteban Uribe, docente de la Universidad de Antioquia, que nos compartirá todo su conocimiento sobre este tema. Aquí vamos:

Los trastornos de ansiedad son los diagnósticos más comunes en psiquiatría. Apesar de su alta prevalencia y a su impacto en el funcionamiento y en el bienestar global de las personas, los trastornos de ansiedad aún son poco reconocidos o ineducadamente tratados.¿Sabías que estos generan mayores tasas de desempleo, enfermedades físicas, aumento en el uso de servicios de salud, y abuso de alcohol y de sustancias psicoactivas?

¿Qué es la ansiedad?

Para empezar, comencemos por definir de qué se trata cuando hablamos de ansiedad. La ansiedad, angustia o aflicción, es una respuesta de anticipación involuntaria frente a estímulos externos o internos como los pensamientos, que son percibidos por las personas como amenazantes, peligrosos o, por lo menos, “decisivos”.

La ansiedad, se acompaña de un sentimiento desagradable de nerviosismo y aprehensión desde lo emocional,, de pensamientos catastróficos desde lo cognitivo ( y de síntomas corporales de tensión desde lo físico.

¿Es normal sentir ansiedad?

Cabe aclarar que la ansiedad es una emoción que suele ser normal y que tiene un propósito adaptativo, es decir, que nos puede ayudar a resolver situaciones problemáticas.

A nivel moderado, la ansiedad aumenta nuestra respuesta de alerta y nuestra capacidad de desempeño, agudiza nuestros sentidos y mejora nuestra capacidad para la resolución de problemas; mediante una serie de cambios físicos, mentales y conductuales que sirven para hacer frente al peligro de una manera exitosa.

Sin embargo, también puede ser problemática, especialmente cuando es desproporcionada para el estímulo que la produce, o cuando la señal de alarma se mantiene activa en el tiempo a pesar de haberse resuelto el estímulo inicial.

También es problemática cuando reduce nuestra capacidad para pensar, planear o realizar tareas complejas; o cuando nos produce problemas físicos. En estos casos, es cuando hablamos de que se trata de un trastorno de ansiedad.

El trastorno de pánico

Dentro de los distintos trastornos de ansiedad uno de los más frecuentes, y que mayor malestar produce, es el trastorno de pánico, el cual se puede presentar entre el 3% y el 5% de la población.

Este trastorno se caracteriza por ataques de pánico, lo cuales son descritos como picos de ansiedad súbitos, inesperados y algunas veces sin motivo); asociados a múltiples síntomas físicos y cognitivos tales como palpitaciones, sensación de ahogo, temblor, molestias digestivas, mareo, y miedo a enloquecer, a perder el control o a morir. Usualmente este malestar alcanza su máxima expresión entre 10 y 15 minutos.

En el trastorno de pánico se presentan ataques de pánico recurrentes, y al menos uno de los ataques debe generar, durante un mes o más, una sensación de inquietud o preocupación continua acerca de otros ataques de pánico o de sus consecuencias.

Causas del trastorno de pánico

Entre sus causas se habla de factores hereditarios, es decir una vulnerabilidad biológica,como por ejemplo tener un sistema nervioso muy reactivo y muy sensible al estrés; y una vulnerabilidad psicológica o cognitiva.

El modelo cognitivo del pánico, plantea que los ataques de pánico son el resultado de una interpretación incorrecta y catastrófica de ciertas sensaciones corporales como las palpitaciones, la sensación de ahogo, el mareo o los estímulos externos, como sentirse atrapado en un ascensor o en una multitud. Estos son percibidos como amenazas, y llevan a un estado de temor que genera sensaciones corporales, las cuales producen a su vez, mayor miedo y aumento de estas sensaciones.

¿Cómo identificar el trastorno de pánico?

Para identificar si alguien padece de esta condición, hay algunas preguntas que podemos realizar:

  • ¿Has presentado súbitamente síntomas o sensaciones físicas incómodas, como aceleración del corazón o mareo?

  • ¿Sentiste intenso temor o pánico en ese momento?

  • ¿Estos síntomas ocurrieron súbitamente, sin ninguna causa obvia?

  • ¿Evitas algún lugar o situación por temor a experimentar estos síntomas de angustia, por miedo a no poder escapar o recibir la ayuda adecuada?

Tratamiento del trastorno de pánico

Aunque suene inquietante, es importante tener claro que esta condición puede ser tratada, puede tomar tiempo, pero podemos hacer varias cosas para manejarlos y mejorar nuestra salud mental y recuperar el bienestar.

Lo primero es ponernos en contacto con un profesional de la salud mental:médico, psicólogo o psiquiatra, para que nos hagan un adecuado diagnóstico y en consecuencia un efectivo plan de tratamiento.

¿Cómo tratar un ataque de pánico?

Mientras logramos ponernos en contacto con un profesional de la salud. Algunas estrategias en casa pueden ayudarnos a manejar estos ataques o crisis, de manera temporal.

  • Identifica cómo te sientes y sé consciente de tus emociones.

  • Conéctate con el aquí y el ahora, poniendo los pies en el suelo y notando este contacto.

  • Centra la atención en tu respiración, y respira despacio: inhala en 1, 2, 3, 4; retén por 2 segundos; y exhala en 6, 5, 4, 3, 2, 1. Repite así durante al menos un minuto o hasta que te sientas mejor.

  • Observa elementos tranquilizadores del entorno que te rodea, por ejemplo: cinco cosas que puedas ver, cuatro cosas que puedas tocar o sentir, tres sonidos que puedas oír, dos aromas que puedas oler y una cosa que puedas saborear.

  • Ponte en contacto con tus seres queridos, amigos y otro tipo de apoyo social.

  • Resuelve las necesidades más prioritarias, como acceder a un lugar seguro y adecuado descanso.

Por su carácter crónico y recurrente, los pacientes visitan varias veces el servicio de urgencias, el tratamiento debe empezar con una explicación clara y sencilla sobre el trastorno de pánico para el paciente y su familia; con el objetivo decorregir falsas creencias y temores como: “me voy a enloquecer, voy a perder el control o voy a morir”). Es importante explicar que los síntomas físicos y los pensamientos son parte del trastorno, y se pueden recomendar libros o manuales educativos sobre el tema.

Algunos factores desencadenantes se deben evitar como el café, las bebidas energizantes, el alcohol, los tóxicos y el ejercicio intenso. Además cuidar de nuestra salud mental, evitando exponernos al estrés laboral e interpersonal excesivo, balancear las actividades y rutinas, incluyendo un adecuado descanso, actividades de ocio sano y ejercicio.

¿Cómo nos pueden ayudar los profesionales?

La selección del tratamiento se debe hacer en conjunto con el paciente, teniendo en cuenta: severidad del trastorno, la respuesta previa a los tratamientos, la disponibilidad de los mismos, y las preferencias personales. Entre los tratamientos disponibles tenemos:

Tratamiento psicológico

La terapia cognitivo conductual (TCC) es un tratamiento eficaz para el trastorno de pánico. En fases agudas y de continuación, la TCC junto a la farmacoterapia deben ser consideradas primera línea de tratamiento.

Dentro de los componentes de la TCC están:

  • Exposición: exponer a síntomas corporales que se presentan en crisis de pánico, por ejemplo hiperventilar produce mareo, taquicardia).

  • Exponer de forma gradual y repetida a situaciones externas temidas que son evitadas porque son asociadas a ataques de pánico.

  • Entrenamiento en solución de problemas que puedan asociarse al inicio y mantenimiento de las crisis de pánico. Por ejemplo: conflictos laborales, duelo, rasgos obsesivos.

  • Regulación de emociones: entrenar en ejercicios de respiración abdominal lenta.

  • Relajación muscular.

  • Técnicas de mindfulness.

  • Prevención de recaídas.

Finalmente se encuentra el Tratamiento farmacológico

Existe buena evidencia para el uso de medicación en el trastorno de pánico. Se recomienda que estos sean prescritos por un profesional en medicina o un especialista en psiquiatría. Suele iniciarse con medicamentos de primera línea, como los antidepresivos.

Recuerda, se vale sentirse mal y buscar la ayuda que necesitas para cuidar de ti, pues no hay salud sin salud mental.

Esteban Uribe Villa

Médico Psiquiatra y docente

Facultad de Medicina

Universidad de Antioquia

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