Depresión

Conoce todo lo que debes saber sobre las emociones y la depresión

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Hoy queremos hablarte de un tema que a veces nos asusta mucho, pero del que tenemos que hacernos responsables: las emociones y la salud mental.

Lo primero que tienes que saber es que las emociones no son “buenas” o “malas”, sino que algunas son muy agradables de sentir, otras no tanto y quisiéramos dejarlas de sentir rápido.

¿Cuántas emociones crees que existen? ¿Cinco? ¿Diez? ¿Veinte? Pues los científicos han determinado que hay seis grandes grupos de emociones. Para que lo entiendas mejor, te vamos a dar un ejemplo: En la película Intensamente (Inside Out), de Disney, cada uno de los personajes que vive en la cabeza de Riley representa a un grupo de emociones: alegría, asco, miedo, ira y tristeza. Solamente faltó sorpresa, que de ese grupo no hay ningún personaje. Sin embargo, hay muchas emociones dentro de cada uno de esos grupos. Algunos dicen que se completan 25 emociones, otros 72 y otros hasta más de 200.

Lo que queremos decirte con esto es que sentir muchas emociones es normal ¡y es necesario! Incluso, las personas que no son capaces de sentir ninguna emoción, se considera que tienen un trastorno mental.

Funciones de las emociones

Todas las emociones que tenemos tienen funciones vitales en nuestra vida. Los expertos han determinado que la alegría sirve para la afiliación, o sea, nos incita hacia la reproducción de aquello que nos hace sentir bien y produce un incremento en la capacidad para disfrutar de diferentes aspectos de la vida, además de que genera actitudes positivas hacia uno mismo y los demás, favoreciendo el altruismo y la empatía.

La tristeza sirve para la reintegración, es decir, al disminuir el ritmo de nuestra actividad, podemos valorar algunos aspectos de la vida a los que antes de la pérdida no prestábamos atención; asimismo, nos sirve para aumentar la cohesión con otras personas, especialmente con aquellas que se encuentran en la misma situación.

El asco sirve para el rechazo; es por esta emoción que se producen respuestas de escape ante estímulos desagradables o potencialmente dañinos para nuestra salud mental o física.

La ira sirve para la defensa, porque moviliza la energía necesaria para las reacciones de autodefensa o de ataque, y aparece cuando sentimos que son vulnerados nuestros derechos o necesidades.

El miedo sirve para la protección, es decir, nos induce a atacar o huir ante situaciones que consideramos peligrosas. Sin embargo, hay que tener cuidado cuando la intensidad emocional es muy alta, ya que entonces lo más probable es que nos bloqueemos y no seamos capaces de dar una respuesta.

La sorpresa sirve para la exploración, o sea, es la que nos facilita la atención, la focaliza y promueve conductas de exploración y curiosidad hacia la situación novedosa; es la que nos ayuda a recoger información para orientarnos y saber qué pasa, pero es transitoria, ya que desaparece rápidamente para dejar paso a las emociones congruentes con la situación.

Con todo esto, podemos decir que gracias a las emociones, tenemos la capacidad de actuar en la vida cotidiana y de hacerle frente a todas las situaciones y personas que se nos presenten.

Asimismo, hay tres grandes funciones que cumplen tooodas las emociones. ¡Veámoslas!:

  1. Función adaptativa de las emociones: Ellas preparan a nuestro cuerpo para la acción. Por ejemplo, cuando algo nos da miedo nuestro corazón late más rápido, producimos mucha adrenalina y nuestros músculos se preparan para el movimiento.

  2. Función social de las emociones: Cuando una persona está triste, no necesitamos que ella exprese verbalmente lo que está sintiendo, para que sepamos que a lo mejor necesita que la abracemos o que la acompañemos. Esto se lo debemos a esta función de las emociones: Todas las expresiones verbales y no verbales de las emociones, son las que nos permiten demostrarles a los demás cómo nos estamos sintiendo y que los demás nos hagan requerimientos emocionales de lo que necesitan.

  3. Función motivacional de las emociones: Esto se basa en que las emociones son las que nos motivan o desmotivan a hacer ciertas actividades o a tomar ciertas decisiones. Por ejemplo, si una persona te hace sentir enojada cada vez que la miras, es probable que no tengas ganas de verla más, porque tus emociones desagradables te desmotivan a fomentar ese encuentro.

¿Qué es la depresión?

Ahora que ya tenemos tan claro qué son las emociones y lo absolutamente importantes que son para el desarrollo normal de nuestra vida, ya sí vamos a hablar de la depresión.

La depresión no es sentir tristeza, porque todos nos sentimos así cuando algo triste nos sucede. O nos sentimos desmotivadas cuando algo nos hace sentir así. La depresión es un estado de ánimo intenso que implica tristeza, desesperación o desesperanza y que dura semanas, meses o incluso más tiempo. Además, son emociones que no tienen una causa aparente, es decir, es cuando sentimos esas emociones desagradables por mucho tiempo y sin saber por qué.

Un episodio de depresión puede ser desencadenado por un evento vital, como la muerte de un ser querido, una ruptura de una relación de pareja o una decepción académica o laboral. Es decir, es normal tener sentimientos de tristeza profunda, anhedonia, insomnio, entre otros síntomas, ante un evento de pérdida, y esto no quiere decir que la persona tenga depresión. Pero un evento vital puede llevar a que la persona efectivamente comience a padecer este trastorno.

La depresión no solamente afecta el estado de ánimo de una persona, sino que también afecta sus pensamientos y su capacidad de percibir y disfrutar de las cosas buenas de la vida. Este sentimiento reduce la energía, la motivación y la concentración que necesita una persona para las actividades habituales de la vida.

Síntomas de la depresión

Es muy importante que nunca te auto-diagnostiques, porque existe un fenómeno ya comprobado que consiste en que entre más leemos sobre enfermedades mentales, más enfermedades mentales creemos que tenemos.

Para diagnosticarte debes consultar a un experto… pero, ¿cómo saber cuándo debes acudir a un experto?

Aquí te vamos a mostrar unos de los síntomas más comunes de la depresión, para que les prestes mucha atención y decidas acudir al psicólogo o al psiquiatra de manera oportuna. ¿Cómo saber cuándo es oportuno? ¡No es tan complejo! Solamente cuando hay síntomas por más de dos semanas es necesario que visites a un experto.

  • Anhedonia: Es uno de los síntomas fundamentales. Se refiere a que, a veces, no nos sentimos particularmente tristes, sino que nada puede alegrarnos. Es cuando sientes que no eres capaz de disfrutar nada de lo que haces y que todo “te da igual”.

  • Sentimientos, emociones y estados de ánimo desagradables: Las personas deprimidas pueden sentirse inusualmente tristes, desamparadas o derrotadas. También desesperadas, impotentes, aisladas o solas. Algunas personas se sienten culpables, inútiles, indignas, rechazadas y no queridas, mientras que algunas otras personas deprimidas están irritables, enfadadas o amargadas.

  • Pensamientos negativos: Cuando estamos deprimidas, es muy fácil que nos dejemos dominar por las ideas negativas. Esto puede hacer que la vida nos parezca más dura de lo que en realidad es y, a veces, nos hace pensar que las cosas nunca van a mejorar, que los problemas son demasiado graves para resolverlos y que nada importa.

  • Autocrítica: Las personas podemos creer que somos indignas y que no merecemos que nadie nos quiera, aunque eso no sea verdad. Esto nos puede llevar a querer hacernos daño a nosotras mismas.

  • Motivación y energía por el piso: La depresión hace que hasta las actividades más cotidianas supongan de un gran esfuerzo para lograrlas. Cuando estamos deprimidas sentimos que necesitamos tener una energía infinita solamente para lograr cualquier cosa.

  • Falta de concentración: La depresión puede hacer que nos cueste mucho centrar la atención en una sola cosa o que nos resulte difícil recordar lo que alguien nos dijo.

  • Problemas físicos: Algunas personas deprimidas pueden tener malestar estomacal o falta del apetito. También es común que haya aumentos o disminuciones drásticas en el peso y dificultad para dormir.

  • Aislamiento social: Cuando estamos deprimidas, nos dejan de gustar actividades que antes amábamos y nos parece más difícil reunirnos con nuestros amigos y familiares. Esto hace que los pensamientos negativos y las emociones de soledad empeoren.

  • Pensamientos de muerte: Es cuando no no encontramos el sentido a vivir, no queremos despertarnos al día siguiente, o incluso llegamos a tener ideación suicida o conductas suicidas.

  • Llanto fácil: El llanto que aparece ante cualquier estímulo o sin razón alguna.

Igualmente, queremos recomendarte este artículo Beneficios de la terapia psicológica en que te explicamos súper a fondo todos los motivos por los cuales, ir a una consulta con el psicólogo, te va a ayudar a sentirte mejor y a llevar una vida más feliz.

Hay personas, muchas más de las que te imaginas, que necesitan tomar medicamentos para regular su estado de ánimo. Esto es algo totalmente normal y no es negativo… No te hace “oca ni débil. No tiene sentido que aparezca el pensamiento de “yo soy capaz sola”, porque debes comprender que el organismo está en un desbalance y que, en ocasiones, es necesario el manejo farmacológico, junto con la terapia psicológica para poder mejorar.

A veces, la depresión pasa desapercibida

Puede sucederte que no te des cuenta de que estás deprimida porque uno de los síntomas más difíciles de este trastorno es la autocrítica, que te puede llevar a creer erróneamente que todos esos sentimientos de que eres una fracasada, una mala estudiante, vaga, perdedora y mala persona son ciertos y no solamente inventos de tu cerebro.

Además, es posible que las personas que te rodean confundan la depresión con una mala actitud de tu parte. Algunos pueden creer incluso que no estás intentando lo suficiente y que “siempre estás de mal humor”. Puede ser que las personas que te rodean solo quieran lo mejor para ti y se preocupen al verte aburrida con tanta frecuencia, pero debes procurar que su preocupación no haga que tú escondas lo que estás sintiendo.

Puesto que a veces la depresión causa que las personas que la padecen discutan mucho, los demás pueden empezar a evitar compartir tiempo con la persona, porque siempre tiene un estado de ánimo desagradable o irritable.

Algunas personas deprimidas también tienen otros problemas, que las hacen sentir que se merecen lo que les está pasando. Por ejemplo, es frecuente que haya una relación directa entre la depresión y las conductas autolesivas o entre la depresión y los trastornos alimenticios.

¿Qué debo hacer si me siento así?

¡Busca ayuda!

Una depresión puede mejorar con la atención y el cuidado adecuados. Generalmente mejora con más facilidad de la que cree la persona afectada. Pero, si no se trata, puede seguir igual de mal o empeorar. Por eso, la gente deprimida no debe limitarse a esperar deseando que la depresión se cure por sí misma.

Si crees que puedes estar deprimida o si sientes cosas que no sabes cómo nombrar, ni cómo controlar, es muy importante que busques ayuda profesional.

Puedes empezar hablando con tus padres o con algún adulto que te genere confianza. O puedes acceder a nuestro consultorio de psicología para que hables con una persona experta sobre lo que te está sucediendo, y te oriente sobre los pasos a seguir.

Recuerda que si sientes que necesitas hablar con alguien, ¡no estás exagerando! La depresión no tiene una cara determinada. Puedes ser una mujer llena de energía, con buenas relaciones sociales, adorada por tus papás e igual sentir mal. Saquémonos de la cabeza la idea de que estar deprimidas es ponernos un saco gigante y no salir jamás de nuestra habitación.

Depresión de alta funcionalidad

Queremos hablarte de este tema particular porque creemos que es muy importante que nos quitemos de la cabeza esos estereotipos de los que estábamos hablando: ¡la depresión tiene mil caras!

Este tipo de depresión se caracteriza porque se presenta solamente en personas que son muy exigentes consigo mismas. Son tan autocríticas que siempre están intentando que todo les salga lo más perfecto posible y nunca se permiten dudar, fallar ni aparentar vulnerabilidad.

Entonces, cuando llega la depresión a su vida lo que hacen es que dejan de mirar para adentro y de preguntarse a sí mismas lo que sienten, quieren y necesitan, y llenan todos sus vacíos emocionales con cosas pendientes para hacer. También puede suceder que las personas comiencen a consumir de manera abusiva sustancias psicoactivas: alcohol, cigarrillo u otras, como un mecanismo para lidiar con la depresión.

Es súper común que este trastorno lo padezcan personas que no tienen ni un minuto libre al día, porque se la pasan desarrollando tareas, con el único propósito de no pensar en sí mismas, y en los sentimientos tan incómodos que están reprimiendo.

También es muy frecuente que las personas que rodean a los que padecen el trastorno depresivo de alta funcionalidad, nunca noten que su amigo o familiar está deprimido, porque el rendimiento general de su vida no disminuye.

El problema llega cuando resulta imposible seguir reprimiendo todas las emociones desagradables y la persona “explota”, generalmente de maneras más graves de las que tendría una persona con una depresión corriente.

¿Cómo gestionar mis emociones?

Si no estás deprimida, es súper importante que recuerdes que las emociones siempre van a estar presentes en tu vida, y, aprender a vivir con ellas, es lo más sano que podemos hacer.

Aceptar nuestras emociones, abrazarlas y agradecer porque existen, pero no dejar que tomen el control absoluto de nuestras decisiones, se llama gestionar las emociones. Aquí te dejamos unos consejos que sabemos que te van a resultar útiles para aprender a hacerlo:

  1. Pregúntate con frecuencia “¿Cómo me siento?”.

  2. Encuentra la parte del cuerpo en la que sientes esa emoción.

  3. Ponle nombre a la emoción. Es posible que no estés sintiendo solamente una: intenta separarlas y etiquetarlas.

  4. No juzgues tus emociones. Agradece porque existen y déjalas estar contigo.

  5. Intenta buscar el origen de estas emociones: ¿qué es lo que hizo que me esté sintiendo así?

  6. Pregúntale a la emoción: ¿qué es lo que me estás pidiendo que haga? Puede ser que las emociones sean pedidos emocionales de ti para ti, o que sea la manera que tiene tu cuerpo de hacerte saber que tiene una necesidad sin satisfacer.

  7. Dale a cada emoción importancia y tiempo, pero no te aferres a ninguna.

Recuerda que todas las emociones forman parte de lo que eres y que son las herramientas más importantes que tenemos para poder vivir en sociedad. Cuando aprendes a reconocerlas, nombrarlas y expresarlas, vas en el camino hacia mejorar tu calidad de vida.

Esperamos que hayas aprendido mucho en este artículo y que ya tengas súper claro que la depresión no es un juego, ni alguien intentando llamar la atención. Nosotras siempre estamos para ayudarte y escucharte.

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