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Las cosas no siempre son como nos la imaginamos, cuando es la primera vez que llega la regla a una niña, todo cambia. Experimentamos tantos cambios que a veces no nos comprenden; sin embargo, existen excepciones.

Mi primera vez en la regla fue inolvidable, fue un día lleno de risas, temor, vergüenza y mucho más. Yo lo experimenté a los 13 años, en esa época a parte que me encontraba estudiando, también estaba en otro curso los días domingos, llamado catecismo. Un domingo tuvimos una excursión donde íbamos a realizar un taller al aire libre y compartir momentos con nuestros compañeros.

Ese día en la mañana me comencé a sentir extraña pero no sabía porqué, sin embargo, no le tome mucha importancia. Lista para ir a la excursión fui hacia allí, yo me llevaba súper bien con dos de mis compañeras y siempre pasaba con ellas, en mi curso había un niño que era súper lindo y me llamaba mucho la atención; yo les había comentado esto a mis compañeras y me molestaban con eso, en son de broma.

En ese día todo iba bien, hasta que a mis compañeras se les ocurrió llamar al niño lindo, yo toda nerviosa disimulaba, comenzamos hablar y el niño era chévere muy sociable y amable. Realizamos el taller y comenzamos a comer, hicimos un grupito entre mis amigas y los suyos, todo era momento de risas y momentos bonitos; cuando de repente me comencé a sentir mal me comenzó a doler el vientre, pero lo confundí con un dolor de estómago, en mi mente solo pensé que me había hecho daño la comida.

Seguimos conversando y riéndonos y nos pusieron a hacer una actividad en grupo y nos comenzamos a levantar, de repente, el niño lindo me empuja suavemente y me hace sentar nuevamente y me dice - no te levantes estas manchada, se van a burlar de ti.

Yo toda confundida, no entendía nada y eso que mi mami ya me había explicado que en algún momento iba a tener mi menstruación y que era normal, también que debía hacer muchas cosas, pero en ese momento no se me vino a la mente nada de ese tema; pese a que estaba confundida pensé que me había sentado en algo que me manchó o algo por el estilo, ya éramos casi los últimos y el niño me da su saco y me dice - amárratelo a la cintura.

Yo toda avergonzada, le digo gracias y lo hago, y me dice ve donde la catequista y explícale que pasa para que te ayude, yo le digo que no creía que sea de importancia decirle que me manche con algo, y me dice: no lo que pasa es que estas manchada con algo que parece sangre, tal vez es tu período.

En ese momento mi cara cambió, me puse toda nerviosa, avergonzada y roja, fui donde la catequista y me ayudó, fui a cambiarme pero seguía manchado mi pantalón, ya calmada volví donde mis compañeros, y el niño bonito se acerca y me pregunta - ¿todo ya solucionado? Y le digo que sí y le agradecí por todo.

Él me dijo que era algo normal, que su mamá le hablaba del tema y le explicaba cómo ayudar a una niña en esa situación. Es ahí donde uno piensa que existen muchas personas de mentalidad abierta y que comparten eso con sus hijos, enseñándoles que es algo normal.

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