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Una guía para pilotear el fin de año.

Alguna vez escribí que ´un día eres joven y al otro dices “este año se fue volando” cada vez que se está acabando el año´; porque por alguna razón, cada Diciembre que vamos sumando, volvemos a ese punto en el que ni los días largos nos quitan la sensación de que el año fue se fue más rápido.

Y yo no sé si “rápido o lento” sea precisamente la palabra con la que quiera definir un año en el que perdimos la noción del tiempo, ese al que muchos han llamado “el año del cambio” o al que básicamente todos nos hemos referido como “un año muy raro” (como si los años tuvieran personalidad).

Lo que sí sé, es que ni nosotros definimos un año; ni un año nos define a nosotros. Porque hay años de años, hay años que te revuelcan y hay años que te premian. Y otros; que al mismo tiempo te revuelcan y te premian.

Así que sin importar cuál te haya tocado este año (como si fuera cuestión de azar) al final, siempre es igual.

Siempre nos ilusiona volver a empezar, recargar baterías o dejar atrás. Aplicar el “año nuevo, vida nueva” como mantra, o sentir que un día en el calendario hace el verdadero cambio.

Por eso, les dejo una lista de tres cosas que todos deberíamos recordar antes de que se acabe el año:

* Todo lo que te pasa, era porque te tenía que pasar.

Ya sé que suena a cliché y que es muy fácil decirlo en papel. Pero qué le vamos a hacer si todos sabemos que tarde o temprano entenderemos el por qué o el para qué. Y que mientras tanto no nos queda de otra que seguir caminando. Nada de eso de quedarnos con los brazos cruzados.

Además, tengo que confesar que a diferencia de muchos, yo no creo que por todo haya que agradecer ¡Tampoco tanta presión pues, ehhh! Seguramente eso sí es desbloquear otro nivel pero como en el jueguito de Mario, un mundo a la vez.

*Lo hecho, hecho está. Y lo que falta, todavía no hacía falta.

Diciembre es una constante contradicción entre el “ya fue, ya que”; y la frustración por lo que no fue. Estoy por pensar que la mentalidad humana no nos da para terminar de aceptar con plena certeza y tranquilidad, que “al que le van a dar, le guardan” y que si no era el momento, no hacía falta.

Por eso no te tires tan duro, lo hiciste como sentías que lo tenías que hacer. Y eso, siempre va a estar bien.

* Y por último, no estaría mal enmarcar mentalmente esta frase:

”El universo (vuelvo y digo, adáptelo a su creencia o su religión). El universo, solo tiene tres respuestas:

1. Sí

2. No en este momento.

3. Tengo algo mejor para ti”.

Así que relájese y disfrute, mi amor! Que mientras ustedes leen esto, alguien está comiendo natilla y buñuelos.

Atentamente,

Ana Listas.

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